jueves, 1 de octubre de 2015

La Vaca del Cielo


‘El Libro de la Vaca Divina’ o ‘Libro de la Vaca Celeste’ se encuentra representado, total o parcialmente, en el primer féretro de Tutanjamón y en los muros de las tumbas de Sethy I, Ramsés II, Ramsés III y Ramsés VI. El texto se compone de cinco partes claramente diferenciadas.


1.- El Castigo a la Humanidad. Relata el final del reinado de Ra sobre la Tierra. La Humanidad, cuando Ra ha alcanzado la vejez, se burla de él y comienza a conspirar contra el dios que, temeroso de perder el dominio sobre su propia Creación, hace llamar a los dioses para pedirles consejo. Está dispuesto a castigar a los hombres que él mismo ha creado para evitar la pérdida de poder, pero necesita el consentimiento de los dioses primigenios. Estos le aconsejan que envíe a su Ojo en la forma de la diosa Hathor a castigarlos. Surge así el aspecto más sanguinario de la diosa, pero es tal la matanza que lleva a cabo, que el propio Ra quiere poner fin a los acontecimientos, considerando que el castigo ha sido ya suficiente y que su autoridad puede volver a ser la misma de antes. Es entonces cuando aparece otra forma aún más terrible de la divinidad, la de Sejmet. Ra conoce la sed de sangre de la diosa y que la única manera de acabar con la matanza es mediante algún ardid. Por eso encarga fabricar una bebida somnolienta a base de cerveza y ocre rojo, traído de Elefantina, de modo que el compuesto tenga el mismo aspecto que la sangre humana. La diosa ante la visión del líquido se embriaga olvidándose de la Humanidad, y Ra consigue así apaciguarla y parar la masacre.


2.- La Ascensión de Ra. La segunda parte del mito relata la ascensión de Ra. El dios ha envejecido y cansado de gobernar la Tierra decide conceder su reinado sobre los hombres a Thot, que será a partir de entonces, su representante en la Tierra y en el Mas Allá. Hasta ese momento los hombres y dioses convivían juntos, el Cielo y la Tierra no estaban separados y la eternidad era lineal, no cíclica, por lo que no existía el constante renacer. Ra transforma a Nut en la bóveda celeste, y a lomos de ella, como vaca celeste, abandona la Tierra que hasta entonces ha gobernado. Se da lugar de esta forma al espacio entre ambos, y será Shu quien junto con los nuevos dioses Heh, deba soportar el cielo representando el espacio entre Geb y Nut. Es el propio Ra quien ordena a Shu que se interponga entre la Tierra y el Cielo al sentir miedo cuando Nut le asciende a las alturas. Es a partir de ese momento y gracias a ese nuevo espacio creado, cuando los rayos del Sol pueden desplegarse sobre la Tierra.
3.- Descripción de la imagen. Se conoce como ‘El Capítulo de la Vaca’ y en él se da una descripción detallada de cómo ha de ser la representación de la vaca para que pueda proteger al difunto; el color, los dioses, su situación, el texto a escribir en un sentido u otro y las barcas a representar. La vaca representa el cielo por el que navega Ra y las patas los cuatro puntos cardinales. La zona en la que residen los dioses y espíritus se encuentra en la parte trasera de la vaca.


4.- Establecimiento del nuevo orden. Es una breve descripción de la nueva situación y el gobierno del Orden Cósmico trás la la ascensión de Ra al cielo, con un diálogo dirigido a Thot.


5.- Teología de los Bas y Hechizos y fórmulas mágicas. Esta última parte constituye una recopilación de divinidades y entes que son bas de otros dioses, junto con fórmulas mágicas de protección.
Como podemos apreciar, en la división anterior, el relato se aleja bastante de los clásicos textos reales del Reino Nuevo, en los que el objetivo principal es asegurar el bienestar del rey difunto y facilitar su viaje por el Más Allá, con detalladas descripciones de las regiones a atravesar. Encontramos claros ejemplos de este tipo de ‘libro’ en El Libro del Amduat o el Libro de la Cavernas, entre otros. Sin embargo en el Mito de la Vaca del Cielo tenemos un relato mitológico, más o menos completo, que refleja de forma detallada la cosmogonía egipcia del Reino Nuevo y que no volvió a ser representado en etapas posteriores. En el papiro Bremner-Rhind se describe, de forma muy concisa, la Creación por Ra. El texto de la Vaca del Cielo es de gran importancia porque representa el final de la Creación misma. Mientras en el primero se relata el acto de la Creación inicial, lo que podría denominarse una ‘primera Creación’, que da lugar a un gobierno conjunto de Ra sobre los hombres y los dioses, en el Mito de la Vaca Celeste se refleja una ruptura en esa unión, surgida por el castigo que Ra ordena ingligir a la Humanidad y fundamentalmente por su ascensión al cielo, un cielo no creado hasta ese momento. Es ahora cuando se produce el acto definitivo de la Creación que establece un primer orden y sobre todo un segundo estado en el que los hombres y los dioses se separan claramente. Hasta esa época la Enéada se encontraba en su primera etapa, anterior a las revueltas (CT VI, 261). El castigo a la Humanidad no es más que la causa de su ascensión y por tanto de la nueva situación y orden que se establece en el Universo. La parte más importante del mito corresponde, sin ninguna duda, a la ascensión al cielo.


Imagen1. Tumba de Sethy I. El mito aparece representado en todas las paredes de la sala
Imagen1. Tumba de Sethy I. El mito aparece representado en todas las paredes de la sala


Realmente La destrucción de la humanidad es una mala definición del acto emprendido por Ra y de la primera parte del relato. Podría considerarse que la intención del demiurgo es destruir a los hombres que él mismo ha creado y que posteriormente se arrepiente, ante el baño de sangre que lleva a cabo la diosa Sejmet como representante del poder del Ojo de Ra. Pero realmente no es la destrucción lo que persigue el dios, sino el castigo, un acto de dominio sobre los hombres, lo suficientemente fuerte como para poder mantener el control sobre ellos y su Creación, a pesar de la frase ‘He deseado matar hasta el último’, que aparece al final de la columna 27, y que debe tomarse de forma aislada respecto al resto del relato, pues para el dios es suficiente reducirlos. Es la personificación de su poder, Sejmet, quien pretende acabar con la Humanidad, por su insaciable sed de destrucción.


Imagen 2. El rey, identificado con Shu, soportando el cielo. KV17 pared SO (d) Erik Hornung, Der Ägyptische Mythos von der Himmelskuh
Imagen 2. El rey, identificado con Shu, soportando el cielo. KV17 pared SO (d)
Erik Hornung, Der Ägyptische Mythos von der Himmelskuh


A pesar de que en este estado inicial de la Creación, dioses y hombres son gobernados conjuntamente por Ra, existe ya una diferencia entre ambos. Los primeros forman parte del acto mismo de la Creación, son los dioses primigenios, ‘compañeros del demiurgo’ y fieles a él en todo momento e incluso se les solicita consejo a la hora de actuar contra los hombres, que son los verdaderos artífices de la revuelta. Lógicamente no se nos escapa la similitud del Diluvio, relatado en los textos bíblicos, con el Mito de la Destrucción de los Hombres. Pero basándonos en los textos, existe una diferencia apreciable. Ra pone freno a la posible sublevación de los hombres. Hasta ese momento el único delito de estos ha sido burlarse de su creador, al que ven anciano y por tanto débil. Ponen en duda su opción de gobierno sobre ellos, mientras que el Diluvio es un castigo provocado por el mal comportamiento humano. Dios castiga a los hombres cuando estos ya han sobrepasado ese estado inicial de poner en duda su gobierno. Es, por otra parte, la segunda vez que Ra se enfrenta a una sublevación. Poco después de la Creación es objeto de una revuelta, esta vez protagonizada directamente por un conjunto de dioses, no especificados en el relato, aunque se hace referencia a 257 conspiradores y ocho oficiales al mando de todo un ejército. Hay cierta similitud entre ambos relatos que hacen hincapié en la vejez del dios, incapaz de controlar a sus hijos y de combatirlos directamente. En esta primera revuelta es Horus el Anciano el encargado de enfrentarse a los rebeldes. Para este mito, puede verse: Meeks, Dimitri & Farvard-Meeks, Christine, La vida cotidiana de los dioses egipcios p. 42 y ss. y la bibliografía que en ella se cita. Lo que hace a Meeks tratar este texto como un primer combate contra Ra, es de suponer que está basado en que Ra permanece en la tierra tras vencer a sus enemigos, y por tanto la leyenda no se adaptaría a un combate posterior a la destrucción de la humanidad, tras la cual el dios asciende al cielo y deja el gobireno sobre los hombres. Es más lógico pensar que se trata de dos leyendas independientes, relacionadas eso sí, pero sin continuidad. Además este último texto pertenece a la cosmogonía del templo de Kom-Ombo, muy posterior al mito de la vaca celeste.

 
En el texto existen dos aspectos importantes que es necesario destacar: Shu y la eternidad. En la tumba de Sethy I todas las paredes de la sala (imagen 1) están decoradas con textos del mito, con la representación de la vaca en la pared c, junto con las columnas 51 a 55 referentes a la descripción de la imagen, pero en la pared d, además de las columnas 63 a 92, aparecen dos imágenes. La primera, bajo las columnas 63 a 70, es una imagen del rey identificado plenamente con Shu. Se encuentra dividida en dos viñetas (imagen 2). En la parte superior aparece portando dos cetros sejem y en la inferior hay una doble representación simétrica, en la que sujeta la columna del Cielo con una mano y un anj con la otra. Es Shu quien soporta el Cielo recién creado y el rey, como hijo de Ra e identificado con el dios, ejerce esta misma función. La imagen también aparece en las paredes de la tumba de Ramses II.
En la misma pared SO de la tumba de Sethy I aparecen representados los dos conceptos de eternidad: la eternidad lineal Dt (dyet) y la cíclica nHH (neheh) (imagen 3).


Imagen 3. Las dos eternidades Neneh y Dyet como soportes del cielo. Erik Hornung, Der Ägyptische Mythos von der Himmelskuh
Imagen 3. Las dos eternidades Neneh y Dyet como soportes del cielo.
Erik Hornung, Der Ägyptische Mythos von der Himmelskuh


Hasta ese momento Ra ha envejecido, pero a partir de su ascensión al cielo resurge cada día en un nuevo nacimiento y su viaje se renueva con cada amanecer, por lo que rejuvenece eternamente. Son los dos conceptos de eternidad presentes en los textos egipcios y claramente diferenciados. Surge la eternidad cíclica frente a la lineal, el nuevo estado lleva a una ruptura en el concepto del tiempo, además de la ya mencionada separación entre hombres y dioses. El creador finaliza su acto y da lugar al primer día de la primera vez (véase F. Herbin, BIFAO 88, 1988, pg. 103). A la izquierda, con representación masculina Neneh y a la derecha, femenina, la personificación de Dyet. Nuevamente ambos soportan el cielo hasta el final de los tiempos, que aparece representado sólo en KV 17, por un conjunto de estrellas en la parte superior de la viñeta. En la otra mano llevan un anj. La representación es una alusión a los dos grandes que aparecen en el verso 309 ‘Thot la adorará, toda la dignidad del cielo que está en él, mientras Shu extiende sus brazos hacia él. (Recitará): Estoy a salvo de estos grandes y poderosos dioses que se sientan en el lado oriental del cielo, que guardan el Cielo y guardan la Tierra, con secretos duraderos’. La escena aparece en la parte superior de la pared en KV17 y en la inferior en KV7, además de en la capilla de Tutanjamón. Para una discusión sobre ambos conceptos véase Ägyptische, Excursus D, pg. 102 y ss.


A pesar de que el texto pertenece a las XVIII, XIX y XX Dinastías su origen es mucho más antiguo, pero no es hasta el Reino Nuevo cuando encontramos una versión grabada completa de la leyenda, con un lenguaje típico de este período. Ya en los Textos de las Pirámides apreciamos rastros del mito:


(388) He inundado la Tierra que sobresalía del lago, he arrancado la planta de papiro, he satisfecho a Las Dos Tierras, he unido Las Dos Tierras, me he reunido con mi madre la Gran Vaca Salvaje.
(389) Oh madre mía, la Vaca Salvaje que está en la Montaña …
(729) Tu madre es la Gran Vaca Salvaje que vive en Nejeb, de tocado blanco, plumas largas y mamas pendulantes; ella te amamanta y no te destetará.
(1370) Tú eres un hijo de la Gran Vaca Salvaje. Ella te concibe, te da a luz, te pone dentro de su ala (sic). Ella Cruza el lago contigo, atraviesa el canal %iw contigo.
(1566) Es mi madre la gran Vaca Salvaje, de largas plumas, de tocado reluciente, de pechos colgantes, la que me ha elevado al Cielo, no habiéndome dejado en la Tierra, entre los dioses que tienen poder.

La Creación por Ra y el Papiro Bremner-Rhind

Dos son las fuentes principales de las teorías heliopolitanas de la creación. La primera, y más antigua, los Textos de las Pirámides, en los que encontramos pasajes relativos al acto de la creación pero no de una forma uniforme, sino como una recopilación de declaraciones sin un sentido narrativo. La segunda fuente nos la proporciona una sección del papiro Bremner-Rhind, que es la que tratamos en este artículo. Ambas, la segunda por tratarse de una narración contínua en la que el propio Ra expone el acto de la Creación en sí y de todos los seres y cosas que existen en el mundo, y la primera por las muchas referencias que contiene acerca del acto mismo, son las que nos permiten reconstruir la teología de Heliópolis.

El Papiro Bremner-Rhind
El papiro Bremner-Rhind Imagen extraida de The Legends of the Egyptian Gods, Hieroglyphic Texts and Translations, Sir Wallis E. A. Budge
El papiro Bremner-Rhind Imagen extraida de The Legends of the Egyptian Gods, Hieroglyphic Texts and Translations, Sir Wallis E. A. Budge
Este papiro, catalogado con el número EA 10188 del Museo Británico de Londres, fue adquirido por el propio Museo en 1865 y su origen parece encontrarse en Tebas. Sir Wallis Budge (Egyptian Hieratic Papyri in the British Museum. London 1910) pensó que el origen del papiro era el escondrijo de las momias reales de Deir el-Bahari, donde lo recogió el cónsul británico en Luxor, Mustafá Agha. Este origen está actualmente descartado, si bien es sabido que perteneció a A. Henry Rhind, quien posiblemente lo obtuvo del propio Mustafá Agha. Fue el Dr. Birch, examinando los objetos llevados a Inglaterra por Rhind, quien reconoció la importancia del texto. Henry Rhind murió en 1865 y su colección paso entonces a David Bremner, quien posteriormente la vendió al Museo Británico.
El papiro está escrito en egipcio medio y escritura hierática. Tiene unas dimensiones aproximadas de 5 m de longitud por 24 cm de anchura. Contiene en total 33 columnas y unas 930 líneas, escritas con tinta negra.
Parece, según Faulkner, haber sido realizado como encargo de una recopilación de textos religiosos destinados a la biblioteca de algún templo, si bien la historia de la Creación no parece encajar en el contexto global del trabajo. Consta de cuatro secciones claramente diferenciadas, y finalizadas por la expresión º¸ªÄ¸. Estas son:
  • Las lamentaciones de Isis y Neftis. Un texto que debía ser cantado entre los días 22 a 26 del mes de Joiak, mes en el que se celebraban los misterios de Osiris. Los cánticos eran ejecutados por dos sacerdotisas que representaban a las diosas en sus lamentaciones por la muerte de Osiris. El texto consta de partes ejecutadas a dúo por ambas sacerdotisas y otras pertenecientes a un solo, cantado por la sacerdotisa que representaba a la diosa Isis. Comprende desde el inicio del papiro hasta la columna 17. Faulkner tituló a esta sección “Las canciones de Isis y Neftis” para distinguir el texto del existente en el papiro Berlín 3008 que incluye una versión mucho más corta. La estructura en columnas es muy variada, desde las 12 líneas en la columna 17 hasta las 31 de la columna 16 y está compuesto por frases cortas, muy en el estilo de los himnos.
  • El ritual de presentación de Sokar, que también debía formar parte de los misterios de Osiris y que comienza con una invocación al dios Sokar bajo diversos epítetos, entre los cuales destaca una identificación con Amón-Ra. El texto además incluye un himno a Hathor, que es identificada con Tait, Bastet, Satis, Uto, Sejmet y Neith. Abarca las columnas 18 a 21.
  • El libro de la destrucción de Apep, el mayor de los cuatro textos, que incluye un monólogo de Ra en el que describe su autocreación desde el Nun y la del mundo por medio de su boca, y cómo creó primero a Shu y Tefnut, de los que nacieron Geb y Nut que dieron, a su vez, origen a la Gran Enéada, tras la cual surgieron los hombres de las lágrimas de su Ojo. Existen dos versiones del monólogo, la primera entre las columnas 26,21 a 27,5 y la segunda que comprende de la 28,20 a la 29,6. En general el texto describe diferentes composiciones de protección del dios sol contra Apep (Apofis) con un propósito secundario de proteger al faraón de sus enemigos. Es interesante hacer notar que Seth aparece en este texto como aliado del dios sol, a quien protege y defiende. Ocupa desde la columna 22 hasta la mitad de la 32. Aquí el texto no mantiene una estructura fija, variando en anchura y longitud. Las frases ya no son las mismas que en las secciones anteriores, sino más largas y se pierde el estilo de himno. Los monólogos de Ra aparecen en dos versiones y dos secciones diferentes.
  • Los nombres de Apep. Esta cuarta y última sección contiene una lista de los nombres de Apep e incluye instrucciones para realizar imágenes de Apep y criaturas malignas similares. La última parte es un himno a Ra que debía ser recitado después de que las imágenes de Apep hubiesen sido hechas. Comprende desde la mitad de la columna 32 hasta el final del papiro.
  • Existe una sección del texto, conocida como colofón, después de la columna 17 (final de las lamentaciones de Isis y Neftis) escrita de forma muy diferente al resto y añadida por un sacerdote llamado Nasmin, posiblemente el último propietario del papiro. Este añadido está fechado en el año 12 del reinado de Alejandro, hijo de Alejandro. En él se enumera la familia y los títulos del sacerdote entre las columnas 17 y 18 del original y el resto, escrito entre las columnas 21 y 22 del original, contiene un conjunto de maldiciones contra cualquier extranjero que se atreva a dañar el papiro, así como una bendición para aquel que le guarde debido respeto.
Traducción
Ofrecemos a continuación la traducción de los monólogos de Ra, basada en los trabajos de R.O. Faulkner publicados en “JEA: Journal of Egyptian Archaeology, vol. 23 (1937) pg. 166-185 y 24 (1938) pg. 41-54″. En el texto se ha utilizado el término Nun para designar las aguas primigenias anteriores a la Creación y no ‘El Abismo’ empleado por algunos autores.
Abreviaturas:
FCD: R .O. Faulkner, A Concise Dictionary of Middle Egyptian. Oxford 1962.
Literature: Kaster, Joseph, The Literature and Mythology of Ancient Egypt, London, Allen Lane The Penguin Press 1970.
JEA: Journal of Egyptian Archaeology. London: EES, 1914-
Pyr: Textos de las Pirámides
Wb: Wörterbuch der ägyptischen Sprache. Berlin
/…/ Número de columna
(…) Número de fila
Dioses que aparecen en el relato: Ra, Jepri, Nun, Shu, Tefnut, Geb, Osiris, Horus, Seth, Isis, Neftis.
1.- El Libro del Conocimiento de las Creaciones(0,1) de Ra y de la destrucción de Apep.
Primer monólogo (posición 26,21 a 27,5)
/26/ (26,21) Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas, después de que hubiese venido a la existencia: ‘Fui yo quien vino a la existencia como Jepri.(26,1) Cuando vine a la existencia, ‘el Ser’ (26,22) vino a la existencia y todos los seres vinieron a la existencia después de que yo viniera a la existencia; numerosos fueron los seres que surgieron de mi boca antes de que el cielo hubiera venido a la existencia, antes de que la Tierra hubiera venido a la existencia, antes de que la tierra y los reptiles hubiesen sido creados en este lugar. Yo creé(26,2) [algunos de ellos] en Nun (26,23) como Los Inertes(26,3) cuando aún no podía encontrar un lugar en el que permanecer(26,4). Encontré favor (¿) en mi corazón,(26,5) examiné con mi vista, y, estando solo, hice todas las formas antes de que hubiera escupido a Shu, antes de expectorar a Tefnut, antes de que viniera a la existencia cualquier otro (26,24) que pudiera actuar conmigo.
Yo concebí con mi propio corazón y allí vinieron a la existencia multitud de formas de criaturas vivas, a saber, las formas de los hijos y las formas de sus hijos.
Realmente yo me excite con mi mano, copulé /27/ (27,1) con mi mano, escupí con mi propia boca; escupí a Shu, expectoré a Tefnut y mi padre Nun los educó, mi Ojo siguiéndoles desde los eones cuando estaban lejos de mí. Después de que yo hube venido a la existencia como único dios, (27,2) hubo tres dioses además de mí.(27,1) Yo vine a la existencia en esta tierra y Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban.
Fueron ellos quienes me devolvieron mi Ojo, después de que yo hube unido mis miembros; lloré sobre ellos, y así es como la Humanidad vino a la existencia, (27,3) de las lágrimas (27,2)que surgieron de mi Ojo, porque él estaba furioso conmigo cuando volvió y encontró que yo ya había colocado otro en su lugar, habiéndolo reemplazado con el [Ojo] Glorioso.(27,3) Así, yo lo ascendí a mi frente,(27,4) y cuando él ejerció gobierno sobre (27,4) esta tierra entera, su ira se extinguió, porque yo había restituido lo que había sido tomado de él. (27,5)
Yo surgí de las raíces,(27,6) creé a todos los reptiles y todo lo que existe entre ellos. Shu y Tefnut engendraron a (27,5) Geb y Nut, y Geb y Nut engendraron a Osiris, Horus [Mejentienirti], Seth, Isis y Neftis de su útero, uno tras otro, y ellos dieron origen a las multitudes que habitan esta tierra.(27,7)
Segundo monólogo (variante del primero) (posición 28,20 a 29,6)
/28/ (28,20) Para ser pronunciado: Así habló el Señor de Todas las cosas: Cuando vine a la existencia, ‘El Ser’ vino a la existencia. Yo vine a la existencia en la forma de Jepri que vino a la existencia en la Primera Ocasión; Cuando vine a la existencia lo hice en la forma (28,21) de Jepri,(28,1) y así es como ‘El Ser’ vino a la existencia, porque yo era más primigenio (¿) que los más primigenios a los que yo había hecho; era el más primigenio de los primigenios y mi nombre era más primigenio (¿) que los suyos (¿) (porque) creé el tiempo primigenio y a los primigenios. Yo hice todo lo que deseé (28,22) en esta tierra, estaba todo impregnado (¿) en ella. Yo uní mi propia mano, estando solo, antes de que ellos hubieran nacido, antes de que yo hubiera escupido a Shu o expectorado a Tefnut. Yo usé(28,2) mi propia boca y ‘Magia’ (HkAw) fue mi nombre. Fui yo quien vino a la existencia (28,23) en (mi) forma, habiendo venido a la existencia en la forma de Jepri. Vine a la existencia entre (¿) los primigenios y allí vino a la existencia una multitud de seres al principio, antes de que cualquier otro ser hubiera venido a la existencia en esta tierra; Yo, solo, llevé a cabo todo lo que fue hecho, antes de que hubiera venido a la existencia (28,24) cualquier otro que pudiera actuar conmigo en este lugar.
Yo hice a los seres allí con este ba mío; yo creé (algunos) de ellos en Nun como ‘El Inerte’,(28,3) cuando aún no podía encontrar un lugar en el que poder estar. Encontré favor en mi corazón, examiné (28,25) con mi vista, y, solo, llevé a cabo todo lo que fue hecho; planifiqué con mi corazón, creé otro ser, y múltiples fueron las formas de Jepri; sus hijos vinieron a la existencia en las manifestaciones de sus hijos (¿).(28,26) Fui yo quien escupió a Shu y expectoró a Tefnut.
Cuando(28,4) hube venido a la existencia como un dios solitario, hubo tres dioses a parte de mí, y dos dioses vinieron a la existencia en esta tierra; Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban. Fue mi ojo el que les trajo(28,5) (28,27) a mí, después de una larga edad,(28,6) cuando aún estaban lejos de mí; yo uní mis miembros y surgieron de mí mismo. Después de que yo me hube excitado con mi mano, mi deseo vino a la existencia en mi mano, y la semilla cayó de mi boca; escupí /29/ (29,1) a Shu y expectoré a Tefnut.
Cuando hube venido a la existencia como un dios solitario, hubo tres dioses a parte de mí, y dos dioses vinieron a la existencia en esta tierra; Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que ellos se encontraban. Fue mi ojo el que les trajo a mí después de una larga edad (29,2) cuando aún estaban lejos de mí; yo uní mis miembros y surgieron de mí mismo. Después de que yo me hube excitado con mi mano, mi deseo vino a la existencia en mi mano, y la semilla cayó de mi boca; escupí a Shu y expectoré a Tefnut y mi padre (29,3) Nun los educó, mi Ojo, siguiéndoles desde los eones(29,1) … serpientes, cuando lloré con lágrimas sobre (¿) …; mi [Ojo?] proyectó , y así es como la Humanidad vino a la existencia. (29,4) Yo lo sustituí con El Glorioso, y él se encontraba enfurecido conmigo cuando volvió, viendo que otro había crecido en su lugar, pero su ira desapareció cuando yo lo restituí, y él se encontro aliviado (¿).(29,5) Lo ascendí a mi frente y ejerció gobierno sobre la tierra entera. Shu y Tefnut engendraron a Geb y Nut, (y Geb y Nut engendraron) a Osiris, Horus Mejentienirti, Seth, Isis y Neftis, y ellos engendraron y crearon muchos seres (29,6) en esta tierra, a saber las manifestaciones de los hijos y las de sus hijos.
UNA TUMBA DENTRO DE OTRA EN ASASIF (EGIPTO)

Mi primer artículo: Curiosidad A)

Exposición de animales y faraones egipcios en Barcelona

Carta de presentación e información general al público virtual a mi nuevo blog sobre cultura ancestral egipcia

Hola y muy buenas a todos y a todas, internautas. Me pongo de manifiesto para transmitiros la ilusión y el empeño que pondré a nivel semanal en este blog orientado principalmente a los usuarios/as que desconocen o que conocen poco acerca de los orígenes y la historia del Antiguo y Actual Egipto desde todos sus ámbitos y perspectivas (social, cultural, laboral, comercial, lúdico, etc). Es una enorme satisfacción y un gran placer para mí compartir con todos ustedes esta``atmósfera´´ de la vida. Un saludo y hasta pronto.